Los comienzos de novela más memorables

 

Un año empieza y con él 365 oportunidades. En Palibrio nos gustan los comienzos y queremos que tú empieces a escribir el tuyo. La primera frase de una novela es una promesa. Y una promesa no puede defraudarse. Te invitamos a descubrir los mejores comienzos de novela

 

 

Un íncipit son las primeras palabras de un texto. En hebreo, los libros de la Biblia se designan por su íncipit de forma que el primer libro se llama Bereshit, “en el comienzo”, es decir, a partir de la primera palabra de la Biblia: “En el principio creó Dios el cielo y la tierra…”

 

El íncipit señala las primeras palabras de una oración griega o latina y, a menudo, estas palabras son tomadas por título. Se designa así el Agnus Dei, el Gloria, el Magnificat, la Salve Regina y muchos otros textos de la liturgia católica que son ya cultura popular.

 

Palibrio comienzos memorables

En Palibrio queremos que escribas el mejor de los íncipit o, lo que es lo mismo, el mejor de los comienzos. Esas primeras líneas deberán sacudir las entrañas de tu lector, decidirán si la lectura de tu libro vale la pena o si, por el contrario, es relegado al lugar donde desembocan las rías que nunca encuentran el mar.

 

 

 

 

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Mi pecado, mi alma. Lo-li-ta”

 Lolita, Vladimir Nabokov.

 

Hay comienzos literarios que son ya micronovelas, micropoemas y, siempre, viajes que, a un golpe de vista, te trasladan a territorios donde habita el deseo (Lolita); a yermos campos desolados bajo un sol sofocante: …”En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”; e, incluso, aquellos con los que viajas a un futuro que aun no ha sucedido: “El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo”. (Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Márquez).

 

 La fórmula de Gabo

Precisamente, Gabo afirmaba que “una de las cosas más difíciles es el primer párrafo. Me he pasado meses en el primer párrafo, y una vez que lo obtengo, lo demás fluye fácilmente. En el primer párrafo debes resolver la mayoría de los problemas de tu libro”.

 

 

Algunos han sobrevivido traducciones y son memorables en cualquier idioma. Así, aunque Nabokov juega con el sonido y el español traiciona la musicalidad del inglés original: “Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta”, ¿quién no se estremece al pensar en Lolita?

 

 

Que el lector no se vaya. Esa es la consigna. Que se quede contigo y cruce la frontera que separa un libro del resto del mundo. La primera frase de una novela es una promesa. Y una promesa no puede defraudarse. Una novela no ha de ser buena porque su comienzo lo sea, pero será irremediablemente mala si su comienzo lo es.

 

 

“Era un verano raro, sofocante, el verano que electrocutaron a los Rosenberg”

 The bell jar, Sylvia Plath.

“Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé”

El extranjero, Albert Camus.

 El comienzo de tu novela, escríbelo al final

Palibrio comienzos memorables

 

No existen ingredientes mágicos con los que cocinar la receta de un buen comienzo. De hecho, son muchos los escritores que optan por escribir sus primeras líneas una vez finalizado el libro y, por lo tanto, una vez que ya saben qué quieren contar y cómo hacerlo.

 

Vargas Llosa es uno de los que nunca empieza por el principio. “Escoger el comienzo es resultado de una intuición. No hay una ley que le diga a un escritor que el comienzo que ha elegido es el adecuado”.

 

En la primera línea presentamos a nuestro narrador, decidimos nuestro tono y situamos al lector ante una obra de ciencia ficción, realismo mágico o, por qué no, divulgación científica.

 

“Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece”

1984, George Orwell


Nuestro íncipit decidirá un estilo, un tono, un mapa que guiará nuestra escritura hasta que escribamos un FIN adecuado a esas primeras líneas que, si es necesario, reescribiremos una y otra vez. “Soy un hombre invisible” nos dijo Ellison y con esa frase nos sumergió de lleno en la lectura de su libro más famoso.

 

 

Y, aunque como dice el Premio Nobel peruano, no hay pócimas prodigiosas con las que escribir esas líneas decisivas, ¿quién no seguiría leyendo después de este comienzo?:

 

 

“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo”. Historia de dos ciudades, Charles Dickens

 

 

Por eso, desde Palibrio creemos que la única fórmula que puede ayudarte a escribir las primeras líneas de tu libro es que, como siempre, no dejes de leer. Escoge las mejores lecturas. Para empezar, nosotros compartimos contigo los que han sido elegidos los 100 mejores arranques de novelas. Y ya que te lanzas a escribir tus primeras frases….

 

¿Cómo redactarías una última línea memorable?

 

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