Rituales de escritura (II)

 

Como te explicamos en Rituales de escritura I, Hemingway era de los que esperaba que la inspiración le asaltase trabajando. Él recomendaba comenzar a escribir y no detenerse hasta sentir que las palabras salen solas como si fuese otro el que escribiese.

 

 

maquinaescribir Con esta afirmación parece referirse a la escritura automática de la cual fue principal adalid un coetáneo del Nobel, André Breton. Para el padre del surrealismo, la escritura automática es una técnica que, según sus palabras, quiere lograr un “dictado del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón y fuera de toda preocupación estética o moral”. Y en uno de los fragmentos del Manifiesto Surrealista, publicado en 1924, Breton explica cómo llevarla a cabo:

 

 

“Pidan que les traigan con qué escribir, tras haberse instalado en un lugar que sea lo más favorable posible para la concentración del espíritu sobre sí mismo. Entren en el estado más pasivo o receptivo que puedan. Prescindan de su genio, de su talento y del genio y el talento de los demás. Digan hasta empaparse que la literatura es uno de los más tristes caminos que llevan a todas partes. Escriban rápido, sin tema preconcebido, escriban lo suficientemente rápido para no tener que frenarse y no tener la tentación de leer lo escrito. La primera frase se les ocurrirá por sí misma ya que en cada segundo que pasa hay una frase, que desea salir. Sigan todo el tiempo que quieran.”

 

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Aquí os mostramos uno de sus poemas escrito haciendo uso de la escritura automática:

 

Mi mujer con cabellera de incendio de bosque

con pensamiento de centellas de calor

con talle de reloj de arena

mi mujer con talle de nutria entre los dientes del tigre

mi mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas de última magnitud

con dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca

con lengua de ámbar y de vidrios frotados (…)

 

 

Y aunque la escritura automática no nos ofrezca un texto definitivo, decididamente puede servirte a la hora de superar un bloqueo creativo, enfrentarte a la temida hoja en blanco y sumar ideas para la trama de tu libro. Un truco para que el pensamiento consciente no intervenga es elegir de antemano una inicial por la que empezar cada palabra y aunque lo escrito probablemente no tenga coherencia es posible que gracias a la escritura automática surja esa idea, esa frase o esa expresión que nos encamine hacia lo que estábamos buscando.

 

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Otras técnicas para superar un bloqueo creativo son:


Lluvia de ideas: Anota todas las ideas acerca de un elemento literario que quieras desarrollar. Ideas que a priori pueden parecerte poco fructíferas pueden servirte de gran ayuda en la escritura de tu texto.

 

 

Mapa mental: Crear un diagrama de conceptos y variables relacionados con una idea central. En el centro situar una idea básica (por ejemplo un personaje) y alrededor los lugares, personas, y temas (es decir, las variables) que interactúan con el mismo. Este mismo proceso lo repetimos con cada una de las variables de manera que al finalizar habremos trazado una cartografía de nuestro libro.

 

 

Asociación libre de ideas: Asocia de manera más o menos arbitraria palabras usando para ello un diccionario, listados de vocabularios o, incluso, un periódico. Por ejemplo, si escribes una novela de suspense puedes partir de la palabra crimen. Abres al azar el diccionario y encuentras “escuela”. Escoges otra página y lees “tapiz” Ya tenemos “crimen” “escuela” “tapiz” solo tres palabras que pueden ayudarnos a relatar ese asesinato que traviesa tu novela.

 

 

“¿Qué pasaría si?”: Es una herramienta muy útil con la que obtener ideas, argumentos y nuevos personajes con los que enriquecer tu texto. Consiste en imaginar un nuevo contexto total o parcialmente diferente de la realidad relatada hasta ese momento. Te aseguramos que con esta técnica las ideas son inagotables. Si en lugar de centrarnos en la trama queremos hacerlo en nuestros personajes podemos plantear otra pregunta “¿Qué es lo más emocionante…?” Hazte preguntas y en tus respuestas tus tramas empezarán a coger vida.

 

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¿Sabes ya como enfrentarte a la temida hoja en blanco? Si estás comenzando a escribir tu libro y las palabras parecen evitarte, no te rindas incluso los más grandes temían los comienzos. “Ojalá tuviese yo una rutina para escribir”, dijo Henry Miller. “Me levanto por la mañana, voy a mi estudio y escribo. ¡Y luego lo rompo todo! Esa es la rutina, en realidad. Entonces, ocasionalmente, algo queda. Y eso es lo que continúo”.

 

Pero, ocasionalmente, “algo queda”. Y con ese algo Henry Miller escribió Trópico de cáncer.

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