Claudia Jiménez: “Mi libro es un sueño imperfecto hecho realidad”

Uno de los mayores deseos vitales de nuestra autora, Claudia Jiménez, era publicar sus escritos y convertirse en escritora. Aquellos relatos que creó cuando sus emociones desbordaban la capacidad de su alma y acababan transformadas en versos en su celular. De ahí nació El Oceano de Aidualc.

 

Tal y como nos confiesa la escritora de Palibrio, ella no dejó que sus sueños se la comieran y modeló sus inquietudes en forma de poesías, sin métrica ni rima pero con los sentimientos a flor de piel. No concebía otro camino que no fuera la poesía. Es una devota del género porque, como asegura, es la única forma escribir respetando el apasionamiento de los sentires.

 

Con esta primera obra publicada en español, sentires propios y ajenos toman forma enalteciendo un valor universal: “Ser honesto con uno mismo, dándonos la oportunidad de amar, gritar y exigir lo justo”.

 

Alrededor de 200 poemas nostálgicos

Palibrio | Claudia Jimenez

Cada una de las cerca de 200 composiciones que conforman este libro puede leerse por separado pero, todas juntas conforman un grito desesperado al amor, teñido de una nostalgia y melancolía que todo lo impregnan.

 

Son versos hechos ante todo de sentimientos nada vulgares, esos que por el apasionamiento que acarrean, “duelen o dejan huella”, asegura Jiménez. Son amor, desamor, olvidos, orgullo o coraje pero, en su sustancia primigenia, todos esconden un mismo objetivo: “Dejar esas palabras tatuadas en nuestro sentir”.

 

Cauta aún, la autora reconoce que los lectores podrán sentirse identificados con la amplia gama de sentires –suyos, de amistades o de historias oídas– reflejados en sus poemas pero advierte con modestia de la imperfección de los mismos. “El mío es un sueño imperfecto hecho realidad que es perfectamente tal y como lo escribí”, agrega. ¿Y no son acaso los diversos estados emocionales humanos el mejor ejemplo de nuestra imperfección?

 

En un lenguaje “ligero y sin palabras rebuscadas”, muchos de los poemas –Te extraño, esperándote, Te sufrí, para que me vuelvas a querer, Mi dolor tu ausencia, Tuya hasta la eternidad, entre otros tantos- se dirigen a ese amor que nos da la vida en ocasiones y nos destruye de dolor en otras.

 

Palibrio | El Oceano de Aidualc

No falta tampoco un recuerdo a la familia con composiciones como Carta a ti madre mía o Mi ángel, dedicada a su hijo. Sentimientos aparte, la autora no se olvida de la naturaleza con sus constantes menciones al mar: lo intuimos en el título de la obra autopublicada pero lo reafirmamos cada vez que cita a este fenómeno natural como su refugio.

 

Entre todos los poemas, su favorito, Gritos en silencio, pone el punto y final al arroyo de sentimientos que componen la obra. “Este es el poema que ha marcado de tal forma mi vida que deseé  morir para no sentir ni sufrir más lo que en él cuento”, explica.

 

“Si han amado y sufrido, si han sentido el coraje de volver a empezar o el deseo de gritar ante la injusticia”, esta obra es para ustedes.

 

Nunca es tarde si se trabaja intensamente

 

“Nunca es tarde para continuar mi viaje por esta vida”. Esto fue lo que sintió la autora de Palibrio después de publicar su primer libro con nuestra editorial. Y en ese camino sigue. Con una segunda obra en mente, asegura: “Es intenso el trabajo y aquí estoy continuando con el mío. No desistir es lo primordial”.

 

Por ello, con la destreza adquirida en el trayecto, recomienda “calma” a los nuevos escritores: “El proceso es algo tedioso cuando no se tiene la experiencia necesaria pero, anímense, porque es maravilloso”.

 

El resultado de tener el libro entre las manos fue, en sus palabras, un momento “extremadamente emocionante” y el camino recorrido junto a los profesionales editoriales de Palibrio igualmente grato. “En lo personal, después de publicar mi libro aún siguen trabajando conmigo para hacerme crecer y no únicamente por las ganancias económicas”.

 

Ahora, vendrá el evento de presentación de la obra de la autora y esperamos que después lleguen muchos más sueños cumplidos junto a nuestra editorial. Claudia, ¡sigue viviendo tan intensamente para poder regalar nuevas enseñanzas a los lectores!

 

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