“Escribo porque siempre quiero saber qué ocurrirá a continuación”

 

41257_1601110705144_861669_nAlberto Font nació en Montevideo (Uruguay) y cursó estudios de abogacía, periodismo y marketing en su país, hasta que en 1979, en plena dictadura militar, viaja rumbo a Brasil y no para hasta llegar a Miami. Sus dotes de gran comunicador y ávido navegante le inspiraron a compartir sus experiencias en este libro: “¡Qué Vida Bien Vivida!”. Además, ha sido director-creativo, fundador y editor de varias revistas culturales en Uruguay, Brasil y Canadá y ha trabajado además para diversos medios de comunicación. Actualmente, vive en Vancouver (Canadá).

 

¿Qué razones le empujaron a escribir y publicar “¡Qué Vida Bien Vivida!”?

Para dar un testimonio. Porque en medio de mis aventuras yo vi, varias veces, la cara de la muerte, incluso en carne propia. Eso me motivó a organizar historias que fueran un llamado a la vida. Y como soy un goloso de las palabras, busqué acomodar todas las historias de tal manera que al lector le resultara interesante y entretenida su lectura. Las palabras son como el agua y cada historia es un río que se las lleva.

 

Huyendo de una dictadura militar se embarca en una travesía inolvidable, ¿cómo fue esa experiencia?

En efecto, Uruguay, tras el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973, vivió una férrea dictadura militar, hasta 1985. Ese período estuvo marcado por la prohibición de los partidos políticos, la proscripción de los sindicatos, los medios de prensa y la persecución, encarcelamiento y asesinato de opositores al régimen militar. Yo dejé mi país en 1979, mientras cursaba segundo año de abogacía. Si bien nunca había participado activamente contra el régimen fui testigo presencial de desapariciones y encarcelamientos de amigos y vecinos.

 

 

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Más allá de un libro de viajes, el suyo es un relato sobre la amistad y la incansable búsqueda de la felicidad. ¿Cuánto de autobiográfico y de ficción hay en esta obra?

“¡Qué Vida Bien Vivida!” es una novela de ficción con abundantes pasajes autobiográficos. La gran mayoría de los personajes y situaciones que aparecen en el libro, realmente fueron parte de mi vida en algún momento. Soy un apasionado navegante de veleros y, como hombre de mar, tuve la gran oportunidad de conocer gente de todo tipo y color a lo largo de mis viajes. De algunos aprendí cómo sobrevivir en alta mar -y en la vida-, con otros compartí fatalidades, peligros, pero con todos ellos bromeé y me reí bastante. En mi libro, todo el tiempo, se respira satisfacción, alegría y positivismo. Algunos lectores, inclusive, llegaron a expresarme que al finalizar el libro, se sintieron mejores como personas.

 

¿Volvería a embarcarse en una aventura semejante?

Sí, por supuesto. ¿Cuándo partimos?

 

¿Cómo llegó a la escritura?

Este solitario vicio de escribir lo fui desarrollando tras varias décadas de trabajar como periodista en los EEUU, en Canadá y en mi país. No escribo porque lo haya elegido; escribo porque tengo que hacerlo. Escribo porque estoy tratando de entenderme a mí mismo, mi vida, la razón por la que nací, la explicación de por qué moriré un día, y descubro que sólo puedo hacerlo entrando en un universo habitado por personas hermosas que conocí o personajes que nacen de mi imaginación. Escribo por Cortázar. Y por Hemingway. Y Umberto Eco. Y Juan Carlos Onetti. Escribo porque me encantan las palabras. Escribo porque leo. Escribo porque siempre quiero saber qué ocurrirá a continuación. A mí me gusta contarme historias.

 

¿Cómo definiría su escritura?

Mi escritura es de estilo narrativo puro. Yo cuento historias, algunas divertidas, otras sombrías. Las anécdotas que se entrelazan en las distintas historias son importantes en mi estilo, pues quiero dejar claro que mi escritura se basa en experiencias personales. Otro aspecto importante de mi narrativa envuelve la meticulosidad de los detalles. Paso horas enteras buscando información fidedigna y cerciorándome que los datos narrados son exactos. Esa es mi vena periodística. He recibido mensajes por parte de algunos lectores diciéndome que recién terminaban de leer “¡Qué Vida Bien Vivida!” y ya empezaban a extrañar a sus personajes. Todo es parte de un reto: fascinar a mis lectores.

 

 

¿A quién se dirige su libro?

“¡Qué Vida Bien Vivida!” es un libro abierto a todos aquellos que aman viajar y disfrutar de la vida. Es un homenaje a la amistad, al compañerismo y al trabajo en equipo a través de aventuras en alta mar y en los múltiples puertos visitados. No sólo es un libro para leer, sino para dejarse transformar. Es un viaje hacia el corazón.

 

¿Qué trata de transmitir con sus ilustraciones?

Las ilustraciones, todas de mi autoría, son mapas sencillos que van ubicando al lector a través de las distintas ciudades y países visitados. Un lector europeo o norteamericano no siempre está familiarizado con la cartografía del hemisferio sur. Los mapas, inspirados en mapas náuticos antiguos, buscan orientarlo geográficamente a lo largo de toda la travesía.

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¿Cómo cree que su trayectoria vital ha influenciado en la escritura de su libro?

Yo escribo lo que soy. Y eso no puedo cambiarlo. Soy un ser apasionado por la vida y las aventuras. A veces, no necesito usar mi imaginación para escribir historias. Es sólo recordar lo que viví. Ser un entusiasta navegante de veleros, asimismo, me nutrió de anécdotas, acontecimientos, incidentes, leyendas, fábulas y cuentos de la más variada índole. A golpe de mar se forja el espíritu, el resto es buena memoria y buen gusto al elegir las palabras.

 

¿Quién es el autor detrás del libro?

Cuando me levanto por la mañana en lo primero que pienso es en escribir la próxima escena de mi libro. Es lo que más disfruto. Es fantástico dedicarse a algo que uno sabe hacer bien. Disfruto escribiendo. Fui educado por curas y monjas, inmerso en una cultura 100% española, leyendo los clásicos de la literatura universal. Luego, cursé estudios de abogacía, periodismo y marketing. Fui director-creativo, fundador y editor de varias revistas culturales en Uruguay, Brasil y Canadá. Trabajé para prestigiosos medios de comunicación de Uruguay como corresponsal internacional para América del Norte. Y en Canadá, trabajando para el mayor semanario en español, mantuve una aplaudida columna sobre temas internacionales y geopolítica.

 

¿Cómo han acogido la obra sus lectores?

Cada vez que alguien me dice “tus libros me han ayudado mucho, por favor sigue escribiendo”, me da una buena razón para hacerlo. Yo nunca escribí -ni escribiré jamás- libros de autoayuda pero “¡Qué Vida Bien Vivida!”, de alguna manera, provoca cierta forma de entusiasmo y contento en algunos lectores. Eso es lo que ellos me comunican y me complace mucho saber que mis aventuras consiguen transportarlos a un estado de satisfacción personal.

 

¿Cuáles son sus próximos proyectos literarios?

En las próximas semanas estoy finalizando una hermosa novela que relata la odisea de tres periodistas -uno argentino, otro mejicano y el tercero, uruguayo-, quienes trabajando para una importante cadena estadounidense, viajan al medio oriente como corresponsales de guerra, para cubrir el avance del Estado Islámico en Siria, Iraq y Turquía. Es un trabajo con más de 150.000 palabras que muestra el horror de la guerra, la lucha por la conservación de la vida, amores imposibles, la muerte heroica y las artimañas de la política internacional.

 

¿Recomendaría a Palibrio?

Palibrio cumplió con todo lo pactado. Posee buen nivel de profesionalismo y responsabilidad en todos sus funcionarios; quienes me allanaron el camino para la publicación y distribución de mi libro. Sí, los recomendaría.

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