Deja hablar a tu conciencia

Quieres contar una historia pero quieres que parezca un flujo ininterrumpido de pensamientos. No eres tú como autor dirigiéndote al lector, es la conciencia desatada de tu protagonista hablando consigo misma.

 

Si en más de una ocasión te has preguntado cómo liberar a través de las letras el flujo de reflexiones que pasan por la mente de tus personajes, en Palibrio nos adentramos en una técnica narrativa diseñada especialmente para ello, el monólogo interior.

 

“Y después le pedí con los ojos que me lo preguntara otra vez y después el me preguntó si yo quería sí para que dijera sí mi flor de la montaña y yo primero lo rodeé con mis brazos sí y lo atraje hacia mí para que pudiera sentir mis senos todo perfume sí y su corazón golpeaba loco y sí yo dije quiero sí”.

 

Posiblemente te resulte familiar este fragmento del monólogo de Molly Bloom en el Ulises de Joyce pero no es el único ejemplo. Se trata de un recurso literario presente en múltiples libros publicados en español que premian el tiempo psicológico por encima del cronológico.

 

Estilo

Palibrio | Monólogo interior

Desorden: porque pensamos de forma inconexa, deberías presentar tus pensamientos sin una estructura lógica aparente. Esto no significa, sin embargo, que tus ideas estén verdaderamente desorganizadas sino que las deconstruyes de tal forma que parecerán casuales e improvisadas.

 

Incorrecciones: pensamos sin puntos ni comas y ni nos acordamos del clásico sujeto-verbo-predicado de rigor. Deja que tu escritura capte la autenticidad de los pensamientos de tu personaje alargando las frases, abrazando las subordinadas e incluso olvidándote de la sintaxis y los conectores.

 

Y a pesar del caos, hazlo comprensible.

 

Reiteraciones y asociaciones: repetir palabras e ideas no solo está permitido sino que será además muy apreciado en pro de la veracidad. También lo será asociar ideas aparentemente independientes –ver el mar puede recordarnos emociones de infancia–, cambiar de un tema a otro pese no tener nada en común y dejar frases incompletas.

 

Acción, descripción y diálogo: todo monólogo interior puede adoptar la forma de carta o diario personal pero puede también presentarse en medio de una narración, descripción o diálogo. De hecho, mientras estos son los encargados de definir el argumento de tu libro autopublicado, el libre fluir de pensamientos puede ser el mejor condimento de la trama. Para evitar desacelerar el conflicto, intercala el monólogo de forma frugal.

 

Formato

Palibrio | Monólogo interior

Persona gramatical: se utiliza la primera persona cuando el narrador se identifica totalmente con la voz del protagonista stream of consciousness pero es también posible hacer uso de la tercera persona cuando un narrador omnisciente o testigo habla consigo mismo.

 

Cursiva: se recomienda utilizar cursiva para destacar y diferenciar los pensamientos del resto de la narración en un monólogo en primera persona. No obstante, en los textos escritos en tercera persona, el autor puede optar asimismo por este recurso o por atribuir los pensamientos al personaje, como si de un diálogo se tratara.

 

Por ser un símbolo inequívoco del diálogo hablado, las comillas están absolutamente prohibidas.

 

Atribuciones: Atribuir los pensamientos en un monólogo interior es prescindible si hemos optado por la primera persona y la cursiva pero es lícito hacerlo cuando un personaje reflexiona en tercera persona y no es aún muy próximo al lector. A más intimidad, menos necesidad de atribución.

 

Y la única forma de hacer de este caos virtud es conocer a tus personajes mejor que a ti mismo. ¿Te atreves a publicar tus monólogos interiores con Palibrio?

 

 

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